Solís Fernández


Muchas veces me pregunto: "¿Es la abeja un animal doméstico?".

Ante esta pregunta tengo mis dudas; solo puedo decir que la mayoría de las abejas de mis colmenas proceden de los bosques de Quercurs de El Bierzo.

Después de 38 años abriendo robles para trasladar las abejas a colmenas movilistas y realizando este trabajo convecido de que el nuevo hogar que les ofrecía era mejor, hoy comprendo que me equivoqué.

las abejas sienten nostalgia de los árboles y siempre que tienen oportunidad retornan al bosque, a su mundo de libertad.

Después de muchos años me doy cuenta que el hombre vive lejos del mundo de este himenóptero.

Solís Fernández



 

Solís Fernández

EL NATURALISTA SOLÍS FERNÁNDEZ

SOLÍS FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, desde su juventud, se interesa de forma entusiasta por la investigación de la naturaleza, especialmente en la aplicación de nuevas técnicas que le permitan examinar desde las minúsculas partículas de polen hasta la anatomía de un oso. Estas inquietudes le llevan a visitar Francia, Alemania y Suiza.

A partir de 1954 se inicia en las técnicas de escultura, moldes y taxidermia de forma autodidacta, desarrollando con su experiencia y su continua búsqueda de información, la maestría que se refleja en sus obras.

Su vocación por la biología le lleva a colaborar con investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Estación Biológica de Doñana y Museo Nacional de Ciencias Naturales) en numerosos estudios, así como en la formación de colecciones científicas, aportando y donando cientos de ejemplares de vertebrados a estas instituciones. Durante esta etapa participa en diversos viajes a las selvas de Venezuela.

Posteriormente trabaja en la Unidad de Zoología Aplicada de Madrid (U.Z.A.) en la formación de personal especializado en la conservación de colecciones de historia natural, aportando centenares de ejemplares a sus colecciones científicas, que hoy se conservan en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

En esta otra etapa, perfecciona sus conocimientos realizando viajes a los principales museos norteamericanos de historia natural: Smithsonian Institution (Washington D.C.), American Museum of Natural History (Nueva York), Field Museum (Chicago), Carnegie Museum (Pittsburgh), Academy of Sciences (PhiladelPhia), en los que contrasta técnicas modernas sobre moldes, taxidermia y dioramización.

A lo largo de su productiva vida profesional su espíritu investigador le ha llevado a explorar numerosos aspectos de la naturaleza, entre ellos la apicultura, disciplina en la que, a través de su experiencia y su enorme trabajo, ha conseguido progresos muy relevantes.

Consciente de la importancia de su legado, Solís Fernández no ha dudado en poner a disposición de la sociedad -colección adquirida por la Fundación Plinio Naturalis Historia- el resultado de su fecundo trabajo, el cual se expone en este centro.

 



EL TAXIDERMISTA, Solís Fernández

Un referente en el campo de la taxidermia.

Taxidermista hecho a sí mismo, sus inicios en este campo se remontan a 1952. Titulado por correspondencia por el Instituto Jungla, una paloma que preside su despacho es el recuerdo de sus primeros pasos en este campo. De ahí a convertir su “colección de animales” en única, ha tenido que pasar más de medio siglo en un aprendizaje diario para depurar sus técnicas de disecar hasta convertirse en la vanguardia de este campo.

Esta constante evolución en sus técnicas le ha llevado a experimentar con técnicas e instrumental para desollar, productos para curtir pieles o formas de hacer para armar el esqueleto de sus esculturas animales. Entre estas últimas, hay que apuntar en el haber de Solís Fernández el haber sido el primero en introducir la fibra de vidrio en 1967, un material mucho más ligero y rígido con respecto al que se empleaba hasta entonces, la escayola.

LOS ESTUDIOS DE SOLÍS FERNÁNDEZ

Taxidermista hecho a sí mismo, en sus inicios allá por el año 1954. Titulado por correspondencia por el Instituto Jungla, una paloma que preside su despacho es el recuerdo de sus primeros pasos en este campo. De ahí a convertir su “colección de animales” en única, ha tenido que pasar más de medio siglo en un aprendizaje diario para depurar sus técnicas de disecar hasta convertirse en la vanguardia de este campo.
Esta constante evolución le ha llevado a experimentar con técnicas e instrumentales nuevos. Solís Fernández ha sido el primero en introducir la fibra de vidrio en 1967, un material mucho más ligero y rígido con respecto al que se empleaba hasta entonces, la escayola, para armar el esqueleto de sus esculturas animales.


El haber sido un referente en el campo de la taxidermia ha convertido a Solís Fernández en un apoyo imprescindible en los trabajos de investigación de biología que se han realizado en nuestro país.
Destacan sus trabajos preparatorios para estudiar en Los Llanos de Apure (Venezuela) el mono aullador, la capivara y un censo de fauna general; también se estudió a los Yanomanis y otras tribus del alto Orinoco, toda vez que estas tribus son de las más primitivas del mundo, con el fin de hacer un paralelismo con los primates.

Solís Fernández

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